Crecimiento de la demanda eléctrica en China
En el último año, la República Popular China experimentó un aumento sin precedentes en su consumo de electricidad, que se disparó en torno a 503 teravatios hora (TWh). Este salto refleja la expansión de la industria, la urbanización acelerada y la creciente digitalización de la sociedad. Sin embargo, lo que resulta realmente llamativo es la manera en que el país ha respondido a este incremento de forma sostenible.
Impulso de las fuentes renovables
Según los últimos informes de la think‑tank Ember, la generación de energía procedente de recursos limpios –sol, viento e hidráulica– creció en 561 TWh durante el mismo periodo. Por primera vez, la producción de energía renovable superó la totalidad del aumento de la demanda eléctrica, marcando un hito histórico. Este desempeño sitúa a China por encima del promedio de los países más desarrollados de la OCDE, con la energía solar y eólica combinadas representando ya el 22 % de la electricidad total del país.
Reducción de la generación a base de carbón
El efecto colateral más evidente de este viraje es la disminución de la producción de energía a partir del carbón, que se contrajo en 56 TWh. Lo notable es que esta caída se dio sin que la economía china atravesara una crisis, lo que demuestra que la transición energética puede coexistir con el crecimiento económico. La disminución del carbón no solo reduce las emisiones de CO₂, sino que también mejora la calidad del aire en ciudades densamente pobladas.
Avances en almacenamiento y redes
El desafío de la intermitencia solar y eólica se está mitigando rápidamente. Para 2025, se prevé que la capacidad mundial de baterías de red aumente lo suficiente como para almacenar el 14 % de la nueva generación solar, permitiendo su uso en momentos de baja radiación. Además, los costos de estas baterías cayeron un 45 % en tan solo un año, lo que las hace más accesibles para proyectos a gran escala y para la integración en la red eléctrica nacional.
El papel de la energía nuclear
China también está reforzando su sector nuclear. Actualmente, el país es responsable de más de la mitad de las nuevas plantas nucleares que se construyen a nivel global. Esta expansión aporta una fuente de energía estable y de bajas emisiones, complementando la variabilidad de la solar y la eólica.
Conclusiones sobre la transición energética
Los datos recientes demuestran que la transición energética en China no es una visión lejana, sino una realidad en marcha. El país ha logrado combinar un crecimiento de la demanda eléctrica con una expansión acelerada de fuentes limpias, una reducción significativa del carbón y una inversión robusta en almacenamiento y nuclear. Estos logros desafían la narrativa que suele presentar a China como un obstáculo para la descarbonización global y subrayan su potencial como líder en la lucha contra el cambio climático.
Source: https://scientias.nl/china-is-groener-dan-je-denkt/