El presidente ante el Congreso: ausencia de pruebas concluyentes
Pedro Sánchez compareció este jueves en el pleno del Congreso bajo una presión política que exigía una postura firme contra Marruecos tras la masiva entrada de migrantes en Ceuta el pasado 30 de julio. El mandatario subrayó que, pese a los indicios y a las declaraciones de varios ministros del rey Mohamed VI reclamando soberanía sobre las ciudades autónomas, el Gobierno no dispone de evidencias sólidas que demuestren una planificación o ejecución directa por parte de las autoridades marroquíes.
Convocatoria de la embajadora marroquí
El presidente reveló que el Ejecutivo convocó a la embajadora de Marruecos en Madrid el 21 de agosto, tras escuchar a dos ministros marroquíes hacer “declaraciones inaceptables” sobre Ceuta y Melilla. Sánchez explicó que, aunque esas manifestaciones fueron rechazadas tajantemente, el Gobierno optó por la prudencia y evitó explicaciones simplistas que pudieran escalar la tensión diplomática.
Informes policiales y del CNI
El informe de la Policía que señala la posible participación de fuerzas de seguridad marroquíes no ha sido suficiente para cambiar la postura del Gobierno. Sánchez enfatizó que ninguno de los avisos previos al 30 de julio describió la magnitud ni la probabilidad del suceso; los documentos se limitaban a datos rutinarios. Para transparentar la gestión, ordenó la publicación de esos informes en un dosier que será puesto a disposición de la ciudadanía.
Por su parte, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) elaboró dos informes de situación que fueron compartidos con diversas instituciones. Ambos documentos advertían de un aumento de cruces por el espigón y recomendaban extremar la precaución. Además, el 29 de julio se registró una comunicación entre la delegación del gobierno de Ceuta y la Guardia Civil alertando sobre una convocatoria en redes sociales para intentar cruzar al día siguiente.
Revisión de la cooperación fronteriza
Ante la ausencia de pruebas definitivas, Sánchez anunció una revisión exhaustiva de los mecanismos de coordinación y alerta con Marruecos. “Evidentemente estamos revisando todos los mecanismos de coordinación y de alerta que compartimos con el Estado marroquí para que la situación vivida el pasado 30 de julio no vuelva a producirse”, afirmó. El presidente dejó claro que, aunque se busca una buena vecindad, la cooperación deberá modificarse a la luz de los acontecimientos recientes.
En conclusión, el Gobierno español mantiene una postura cautelosa: sin pruebas contundentes, no se puede acusar a Marruecos, pero sí se está trabajando para reforzar la seguridad fronteriza y evitar la repetición de episodios similares.