Introducción

En una charla de la Universidad de los Países Bajos, la ingeniera Joséphine van Ruiten, del TU Delft, explica por qué el espuma que se forma en la orilla contiene una gran cantidad de PFAS. Este fenómeno, lejos de ser solo un problema ambiental, abre una vía prometedora para extraer estas sustancias de aguas contaminadas.

El principio de afinidad

Los compuestos per‑y‑fluoroalkilados (PFAS) son altamente hidrofóbicos y tienden a adherirse a superficies con propiedades similares. Cuando se inyectan burbujas de aire en agua contaminada, los PFAS se adsorben al film de espuma que se genera. Esa capa ligera puede ser capturada fácilmente, concentrando los contaminantes en un volumen mucho menor que el del agua original.

Ventajas del método

Al concentrar los PFAS en el espuma, se reduce la cantidad de agua que debe tratarse posteriormente, lo que implica menos consumo energético y menor uso de reactivos químicos. Además, el proceso es relativamente sencillo de escalar, pues basta con instalar colectores de espuma en plantas de depuración.

¿Qué ocurre con el espuma contaminado?

Una de las preguntas más frecuentes, señalada por Van Ruiten, es el destino del espuma una vez recogido. La destrucción de PFAS suele requerir temperaturas superiores a los mil grados Celsius, lo que implica un alto gasto energético. Por ello, el objetivo de la investigación es minimizar la masa de residuos y, al mismo tiempo, maximizar la concentración de PFAS en ese residuo, facilitando su posterior incineración o tratamiento.

Enfoques de destrucción

Se están evaluando distintas técnicas: incineración a alta temperatura, procesos de oxidación avanzada y tratamientos químicos de bajo consumo. Cada método se compara en función de su eficiencia, requerimientos energéticos y generación de subproductos.

Importancia de atacar la fuente

Según la experta, la prevención en la fuente es mucho más eficaz que la remoción posterior. Limitar la emisión de PFAS en la producción evita que estas sustancias se diluyan en el medio ambiente, donde su extracción resulta mucho más compleja. La frase “lo que no se produce, no hay que limpiar” resume la estrategia recomendada.

Eficacia actual y desafíos

Los ensayos preliminares indican una eliminación del 50‑60 % de PFAS, cifra que aún no alcanza los límites regulatorios para agua potable (4,4 ng/L). Los compuestos de cadena corta, que son más solubles, presentan mayor dificultad de captura. Por ello, el equipo está investigando la incorporación de co‑surfactantes con colas hidrofóbicas y cabezas cargadas positivamente, que podrían atraer mejor a los PFAS de cadena corta mediante interacciones electrostáticas.

Próximos pasos

Tras los experimentos de laboratorio, se ha iniciado una fase piloto en una planta de tratamiento de aguas residuales, donde se ha instalado un capturador de espuma y se está evaluando la efectividad del co‑surfactante propuesto. Los resultados de esta prueba a gran escala determinarán la viabilidad comercial del proceso.

Source: https://scientias.nl/waarom-pfas-zich-zo-graag-aan-schuim-hecht-en-wat-we-daarmee-kunnen/

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