Una propuesta inesperada para controlar El Niño
Un nuevo estudio sugiere que la manipulación de la reflectividad de las nubes sobre el Océano Pacífico podría debilitar los episodios más intensos de El Niño. Los investigadores emplearon modelos climáticos avanzados para simular el efecto de hacer que las nubes se vuelvan artificialmente más blancas, reduciendo la cantidad de energía solar que llega a la superficie oceánica y, con ello, alterando la cadena de procesos que alimentan este fenómeno climático.
De la geo‑ingeniería global a una intervención localizada
Hasta ahora, la mayor parte de la geo‑ingeniería se ha centrado en enfriar el planeta entero, por ejemplo mediante la inyección masiva de aerosoles en la estratosfera. La investigación liderada por Jessica Wan, de la Universidad de Chicago, propone una estrategia mucho más focalizada: intervenir solo durante la fase incipiente de El Niño, entre junio y febrero, y únicamente sobre una zona rectangular del Pacífico central. La idea surge de un experimento natural observado durante los incendios de la “Black Summer” en Australia, cuando el humo de los bosques encendió una serie de nubes más claras que reflejaron mayor radiación solar, favoreciendo la aparición de una La Niña prolongada.
Cómo se podría llevar a la práctica
Los autores del estudio modelaron la inyección de sal marina en la atmósfera baja mediante buques equipados con boquillas de pulverización. Al dispersar diminutas partículas de sal, se fomenta la formación de cristales de hielo y gotas más pequeñas, lo que aumenta la albedo (reflectividad) de las nubes. En las simulaciones de los eventos de El Niño de 1997‑1998 y 2015‑2016, la intervención adelantó una reversión de los patrones de temperatura y precipitación: regiones que normalmente se calientan se enfrían, y áreas que suelen recibir más lluvia experimentan sequías temporales.
Obstáculos técnicos y riesgos colaterales
Aunque los resultados son prometedores, la viabilidad tecnológica sigue siendo limitada. Las boquillas actuales no pueden generar el volumen necesario de sal para cubrir la vasta zona objetivo; se estima que se requerirían alrededor de 2 400 barcos operando simultáneamente. Además, los modelos revelan efectos secundarios inesperados, como un aumento de temperaturas en Europa y Asia, y la posibilidad de alterar ecosistemas marinos al modificar la química de la superficie oceánica.
Debate ético y futuro de la intervención climática
La propuesta reaviva la polémica sobre la geo‑ingeniería. Algunos críticos argumentan que ofrecer una solución tecnológica podría retrasar la reducción de emisiones de CO₂, otorgando a los contaminadores una “licencia moral” para seguir con sus actividades. Wan, sin embargo, sostiene que la humanidad ya está atrapada en un camino de calentamiento irreversible y que la prioridad es mitigar los impactos más graves mientras se avanza hacia soluciones de descarbonización a largo plazo. Aun así, reconoce que la falta de estudios sobre los efectos a largo plazo y la distribución desigual de los beneficios hacen que la propuesta requiera una evaluación exhaustiva antes de cualquier implementación.
En conclusión, aclarar nubes sobre el Pacífico representa una vía innovadora y altamente específica para atenuar los desastres asociados a El Niño, pero su puesta en marcha depende de avances tecnológicos, análisis de riesgos globales y un consenso ético internacional.
Source: https://scientias.nl/kunnen-we-el-nino-gewoon-uitschakelen-wetenschappers-onderzoeken-het/