Reforma del FROB y nacimiento de la ANIFI
El Consejo de Ministros ha aprobado una reforma estructural del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). La medida supone la desaparición de su función como autoridad de resolución bancaria para concentrarse exclusivamente en la prevención del blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva. En su lugar surge la Autoridad Nacional de Integridad Financiera (ANIFI), una entidad independiente que reunirá bajo un mismo techo las competencias actualmente dispersas entre el Sepblac y la Secretaría de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales.
ANIFI no dependerá de los Presupuestos Generales; su financiación provendrá de una tasa aplicada a los sujetos obligados (principalmente entidades financieras y operadores de juego) y de un porcentaje limitado de las sanciones que imponga. De este modo, la autoridad contará con recursos propios para desarrollar actividades de detección, investigación y cooperación internacional sin depender de decisiones presupuestarias anuales.
Funciones consolidadas
La nueva institución integrará la Unidad de Inteligencia Financiera, la capacidad de supervisión e inspección, la potestad sancionadora y la gestión de sanciones financieras internacionales. Además, asumirá competencias inéditas, como la lucha contra la financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva, y será el interlocutor único de España ante la Autoridad Europea de Lucha contra el Blanqueo (AMLA).
Cambio en la gestión de la participación estatal en CaixaBank
El Estado mantendrá su participación en CaixaBank a través de la BFA Tenedora de Acciones, pero la entidad dejará de ser filial del FROB. En su lugar, BFA pasará a ser una sociedad adscrita directamente al Ministerio de Economía, conservando su carácter instrumental y la responsabilidad de gestionar las acciones heredadas de Sareb.
Esta reconfiguración garantiza que la toma de decisiones sobre la participación accionarial siga estando bajo control ministerial, respetando las obligaciones y condiciones de desinversión establecidas en la Ley 9/2012. La medida refuerza la separación funcional entre la supervisión bancaria y la gestión de activos estatales, evitando posibles conflictos de interés.
Transferencia de funciones de resolución
Las competencias de resolución ejecutiva que antes correspondían al FROB se trasladan al Banco de España (para entidades de crédito) y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (para empresas de servicios de inversión). Esta reordenación persigue la creación de una única autoridad de resolución para cada tipo de entidad, tal como recomiendan organismos internacionales como el FMI.
El Gobierno ha subrayado que el traspaso se realizará garantizando la separación funcional respecto de la supervisión, con el objetivo de prevenir conflictos de interés y preservar la estabilidad financiera del país.
Financiación autónoma y eficiencia
Al construir la ANIFI sobre la estructura operativa del FROB, se aprovechan los recursos humanos y tecnológicos ya existentes, reduciendo costes y acelerando la puesta en marcha de la nueva autoridad. La independencia financiera, basada en tasas y sanciones, permite una mayor agilidad para responder a amenazas emergentes en el ámbito del lavado de dinero y la financiación del terrorismo.
En resumen, la reforma transforma al FROB en una plataforma de apoyo para la nueva autoridad, mientras que la gestión de la participación estatal en CaixaBank se consolida bajo la supervisión directa del Ministerio de Economía, reforzando la transparencia y la eficiencia del sector financiero español.