Una prueba de aliento portátil para seguir la quema de grasa
Un equipo de investigadores suizos ha creado un dispositivo compacto que, conectado a un smartphone, permite conocer cuánta grasa se está oxidando después de una sesión de ejercicio. La innovación radica en analizar el último tramo del aire exhalado para detectar acetona, un subproducto que surge cuando el hígado transforma los ácidos grasos en cetonas.
¿Por qué la acetona?
Cuando el organismo agota sus reservas de glucógeno, recurre a la descomposición de los lípidos. Este proceso genera cetonas, entre ellas la acetona, que se libera en la respiración. Un mayor nivel de acetona en la exhalación indica, de forma indirecta, que el cuerpo está utilizando más grasa como fuente energética.
Ventajas frente a los métodos tradicionales
Hasta ahora, la única forma fiable de confirmar la producción de cetonas era mediante una prueba sanguínea, que requiere una punción digital. La nueva solución es no invasiva: basta con soplar en el sensor siguiendo las indicaciones de la aplicación móvil, que controla la fuerza y la velocidad del soplo para obtener una muestra representativa del aire profundo de los pulmones.
Cómo funciona el dispositivo
El aparato incorpora varios mecanismos de control. Primero, la app guía al usuario para que exhale con la presión adecuada. Luego, el sensor captura exclusivamente la fracción final del aliento, que proviene de los alvéolos y contiene la mayor concentración de compuestos volátiles. Un módulo de filtrado separa la humedad y otras sustancias interferentes antes de que el detector busque la firma química de la acetona.
Resultados en tiempo real
Una vez analizada la muestra, la aplicación muestra el nivel de acetona en la pantalla del teléfono. De esta manera, después de una comida o de un entrenamiento, el usuario puede observar cómo varía la quema de grasa a lo largo de las horas siguientes.
Lo que reveló el estudio piloto
Los investigadores observaron que, durante la actividad física intensa, la concentración de acetona permanecía baja. Fue en las horas posteriores cuando los valores aumentaron notablemente, en algunos casos hasta cinco veces más que durante el ejercicio. Este patrón sugiere que, mientras se entrena, el cuerpo prefiere consumir glucógeno almacenado; la oxidación de grasa se intensifica durante la fase de recuperación.
Además, la ingesta posterior al entrenamiento influyó en los resultados. Una comida rica en carbohidratos redujo la acetona, mientras que una dieta alta en grasas mantuvo los niveles elevados durante más tiempo. El ayuno prolongado, por su parte, potenció aún más la producción de cetonas.
Variabilidad individual
Los participantes mostraron respuestas muy dispares. Todos experimentaron un aumento de acetona tras el ejercicio combinado con una comida grasosa, pero la magnitud del incremento varió entre una y tres veces, e incluso hasta cinco en algunos casos. Estas diferencias reflejan la singularidad del metabolismo de cada persona, influido por la disponibilidad de glucógeno, el nivel de condición física y la rapidez con que el organismo cambia a la vía cetogénica.
Este hallazgo abre la puerta a planes de entrenamiento y nutrición personalizados, basados en datos reales obtenidos en tiempo real.
Límites y próximos pasos
Aunque la prueba indica la presencia de cetonas, no cuantifica directamente la cantidad exacta de grasa quemada. Además, el estudio contó con solo doce adultos sanos, sin incluir a personas con sobrepeso, diabetes u otras condiciones metabólicas. Los investigadores planean ampliar la muestra y explorar la utilidad del dispositivo en poblaciones más diversas.
En conclusión, la prueba de aliento representa un avance prometedor para monitorizar el metabolismo de forma cómoda y no invasiva, aunque aún se requieren investigaciones adicionales para validar su precisión y aplicabilidad clínica.
Source: https://scientias.nl/even-uitblazen-deze-ademtest-ziet-wanneer-je-lichaam-meer-vet-verbrandt/