El atractivo de los tendidos eléctricos para la avifauna
En zonas urbanas y a lo largo de carreteras, es frecuente observar a distintas especies posarse sobre los conductores aéreos. Estos alambres, a diferencia de las ramas cubiertas de follaje, ofrecen una plataforma elevada que permite una visión despejada del entorno. Desde esa altura, los animales pueden vigilar el movimiento del suelo, localizar presas y detectar posibles depredadores sin exponerse a los peligros del terreno.
Ventajas de la altura
Al situarse sobre un cable, el ave gana un amplio campo visual que facilita la búsqueda de alimento y la detección de amenazas. Además, el metal frío y rígido constituye un punto de apoyo estable, lo que explica por qué muchas aves permanecen varios minutos, incluso horas, en estos lugares.
¿Por qué la corriente no atraviesa su cuerpo?
La clave del fenómeno radica en la diferencia de potencial eléctrico entre los puntos de contacto. Cuando un pájaro se posa únicamente con sus dos patas sobre un mismo conductor, ambas extremidades están prácticamente al mismo nivel de voltaje. La diferencia de potencial es mínima, de modo que la corriente eléctrica no encuentra un camino significativo a través del organismo.
La ruta de menor resistencia
Los electrones siempre buscan la trayectoria que ofrezca la menor oposición. El metal del cable presenta una resistencia extremadamente baja, mientras que el tejido biológico del ave es mucho más resistivo. Por esa razón, la corriente continúa fluyendo por el alambre y apenas penetra en el animal, manteniéndolo a salvo pese a que la línea transporte cientos de miles de voltios.
Cuándo sí ocurre la electrocución
El peligro aparece cuando el ave establece simultáneamente dos contactos con potenciales diferentes. Si, por ejemplo, una pata toca el cable y la otra la tierra, o si el ave toca dos conductores con tensiones distintas, se crea un circuito que obliga a los electrones a pasar por su cuerpo. En esa situación la diferencia de potencial es suficiente para generar una corriente letal.
Especies de mayor tamaño y mayor riesgo
Las aves de gran envergadura son las más vulnerables, pues su envergadura les permite alcanzar simultáneamente dos cables o combinar un cable con una estructura metálica conectada al suelo. En estos casos, la distancia entre sus extremidades puede ser suficiente para que la diferencia de potencial sea significativa, provocando una descarga que puede resultar fatal.
Conclusión
En resumen, los pájaros pueden descansar tranquilamente sobre los cables de alta tensión porque sus patas están al mismo potencial eléctrico y la corriente prefiere seguir su camino por el conductor, que ofrece menos resistencia que el cuerpo del animal. Solo cuando se produce un contacto con dos puntos de distinto voltaje la corriente atraviesa al ave, incrementando el riesgo de electrocución, sobre todo en especies de gran tamaño.