Cómo cuidar a tu mascota cuando el termómetro se dispara

El aumento de las temperaturas durante el verano pone a prueba la capacidad de adaptación de los perros. A diferencia de los humanos, los caninos no disponen de glándulas sudoríparas en la piel y dependen mayormente del jadeo para disipar el calor. Esta particularidad los hace más vulnerables a la deshidratación y al golpe de calor. La veterinaria Ángela González, experta en termorregulación animal, comparte una serie de recomendaciones prácticas para evitar que nuestras mascotas sufran los efectos nocivos del calor extremo.

Reprograma los paseos y la actividad física

El primer paso consiste en modificar los horarios habituales de salida. Los paseos deben realizarse en las primeras horas de la mañana o al anochecer, cuando la temperatura desciende y la radiación solar es menos intensa. Evita los recorridos al mediodía o a primeras horas de la tarde, momentos en los que el asfalto y el aire pueden alcanzar valores críticos. En días de ola de calor, las salidas deben limitarse a una breve pausa para que el perro haga sus necesidades, siempre bajo sombra y con agua disponible.

Asimismo, es fundamental abstenerse de juegos que exijan un esfuerzo considerable, como lanzar pelotas o realizar carreras. El simple hecho de correr bajo el sol puede elevar rápidamente la temperatura corporal del animal, desencadenando una respuesta de estrés térmico.

Hidratación constante y segura

El acceso a agua fresca debe ser ininterrumpido. Llevar un bebedero portátil durante los paseos permite que el perro beba cuando lo necesite. No obstante, es importante no obligar al animal a ingerir grandes cantidades de golpe, pues podría aspirar el líquido y ahogarse. Permitir que el perro juegue con el agua, se bañe o nade, si le gusta, ayuda a regular su temperatura corporal de forma natural.

Protección contra la radiación solar

Los perros con pelaje corto, áreas sin pelo o razas braquicéfalas son especialmente propensos a quemaduras solares. Aplicar crema solar específica para animales o vestirles con camisetas ligeras protege la piel de la exposición directa. Esta medida preventiva es a menudo subestimada, pero resulta crucial para evitar lesiones cutáneas.

Confort en el hogar

Dentro de casa, el objetivo es crear un ambiente fresco. Permitir que el perro descanse sobre superficies frías, como baldosas o suelos de cerámica, favorece la disipación del calor. El uso de aire acondicionado o ventiladores ayuda a mantener una temperatura agradable. Además, existen accesorios refrigerantes, como camas, chalecos o bandanas que se pueden enfriar en el congelador; siempre que el animal los acepte, pueden ser una herramienta eficaz para bajar su temperatura.

Señales de un golpe de calor y qué hacer

Un golpe de calor se manifiesta con síntomas como agitación, temperatura corporal muy alta, debilidad, apatía, vómitos o colapso. Ante la aparición de cualquiera de estos indicios, es imprescindible acudir de inmediato al veterinario. No se debe aplicar hielo directamente sobre el animal, ya que el cambio brusco de temperatura puede empeorar la situación.

Adoptar estas prácticas no solo protege la salud de tu perro, sino que también fortalece el vínculo de confianza entre ambos durante los meses más calurosos del año.

Source: https://www.eldiario.es/consumoclaro/veterinaria-explica-proteger-perros-durante-ola-calor-termorregulacion-diferente-xp_1_13408577.html