Introducción

En una colmena, cada abeja obrera desempeña una función específica a lo largo de su vida: las jóvenes cuidan a la reina y a las larvas, luego construyen y vigilan el nido, y al final se convierten en recolectoras de néctar. Esta distribución de tareas ocurre sin un plan centralizado evidente, lo que ha intrigado a biólogos y neurocientíficos. Un equipo de la Universidad Heinrich‑Heine de Düsseldorf investigó cómo el cerebro de la abeja orquesta este proceso, publicando sus hallazgos en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

El gen doublesex como pista clave

Los investigadores centraron su atención en el gen doublesex, que se expresa en un conjunto limitado de neuronas del cerebro de la abeja. Estudios previos mostraron que, cuando este gen deja de funcionar en abejas mayores, estas vuelven a realizar tareas propias de las jóvenes, como atender a la reina. Este fenómeno sugería que las neuronas portadoras del gen podrían ejercer un control inhibidor o activador sobre comportamientos específicos.

Diseño experimental: una “llave” química

Para probar la hipótesis, los científicos introdujeron una “llave” molecular en esas neuronas. La abeja produce una proteína que, al activarse, reduce la actividad eléctrica de la célula. La activación se logra mediante la ingestión de una sustancia sintética llamada C21. De este modo, pudieron silenciar temporalmente el grupo neuronal marcado por doublesex sin afectar otras partes del cerebro.

Resultados: las abejas mayores recuperan conductas juveniles

Se seleccionaron obreras de ocho a once días de edad, una etapa en la que normalmente ya no responden al feromona de la reina. Al inhibir las neuronas con doublesex, las abejas mayores volvieron a agruparse alrededor de la reina y a exhibir comportamientos de cuidado, típicos de las jóvenes. Cuando el inhibidor no se aplicó, las abejas mantuvieron su conducta habitual acorde a su edad. Los controles demostraron que la sustancia C21 por sí sola no induce el cambio, confirmando que la modulación de la actividad neuronal es la causa directa.

Implicaciones para la comprensión del comportamiento social

El estudio revela que las instrucciones para conductas pasadas permanecen almacenadas en el sistema nervioso de la abeja; lo que cambia es la expresión de ciertos genes, como doublesex, que regulan la actividad de circuitos específicos. Por tanto, la división de tareas en una colmena no depende exclusivamente de la edad, sino de qué circuitos cerebrales están activos en cada momento. Este hallazgo abre la puerta a manipular experimentalmente el comportamiento social de los insectos y a explorar los fundamentos genéticos de la cooperación.

Perspectivas futuras

Según la investigadora principal, Jana Seiler, “estos resultados demuestran que es posible dirigir el comportamiento social de una abeja mediante la modulación de neuronas concretas”. El equipo anticipa que la técnica podrá aplicarse a otras especies y a estudios sobre comportamientos innatos y aprendidos. Además, la investigación subraya la importancia de los neurocircuitos en la organización de sociedades complejas, ofreciendo un modelo valioso para la neurobiología comparada.

Source: https://scientias.nl/hoe-een-groep-zenuwcellen-bepaalt-welke-taak-een-bij-uitvoert/

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