El mito del auge de los atunes después del asteroide
Hace 66 millones de años, un gigantesco asteroide acabó con los dinosaurios y con una gran cantidad de especies marinas. Desde entonces, algunos científicos habían sugerido que los atunes y sus parientes, los peces de la familia Scombridae, habrían aprovechado el vacío ecológico para evolucionar rápidamente, convirtiéndose en depredadores de gran tamaño y con capacidad de regular su temperatura corporal.
Una hipótesis cuestionada
Un equipo de investigadores de la Universidad de Yale ha puesto en tela de juicio esa teoría. Según sus hallazgos, la extinción masiva no fue el detonante que impulsó la aparición de los atunes gigantes. En lugar de ello, la evolución de estas especies se habría desarrollado de forma mucho más lenta y dispersa a lo largo de decenas de millones de años.
Cómo se construyó el árbol filogenético
Para llegar a esta conclusión, los científicos combinaron datos genéticos modernos con fósiles bien conservados, logrando armar la genealogía más completa jamás realizada de los Scombridae. Esta familia incluye a atunes, caballas y otras especies de gran relevancia comercial. El análisis reveló que los ancestros de estos peces ya existían en la época del impacto, pero que sus rasgos distintivos –tamaño corporal considerable y endotermia– aparecieron mucho después, de manera independiente en distintas líneas evolutivas.
Tres brotes independientes de endotermia
El estudio identificó tres eventos separados en los que la capacidad de generar calor interno surgió dentro del grupo. Al menos dos de esos episodios ocurrieron entre 10 y 15 millones de años después del choque del asteroide. Contrario a la creencia popular, la endotermia no estuvo vinculada de forma obligatoria al aumento de masa; más bien, el crecimiento corporal se dio en momentos dispares a lo largo de una ventana evolutiva de aproximadamente 50 millones de años.
Implicaciones para la conservación y la salud humana
Comprender la historia evolutiva de los atunes tiene repercusiones prácticas. La población de atún azul del Atlántico ha disminuido drásticamente por la sobrepesca, y conocer sus adaptaciones fisiológicas puede ayudar a diseñar estrategias de gestión más efectivas. Además, la endotermia es un proceso clave en la regulación metabólica, lo que brinda pistas valiosas para investigar enfermedades humanas como la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico.
En síntesis, la investigación de Yale desmonta la idea de que los atunes florecieron inmediatamente después de la extinción de los dinosaurios. En su lugar, muestra una trayectoria evolutiva compleja, marcada por múltiples innovaciones independientes que se gestaron a lo largo de decenas de millones de años.