¿Es seguro compartir el calzado entre niños?

Muchos padres optan por reutilizar la ropa y los zapatos de los hijos mayores para ahorrar dinero. Sin embargo, los pies de los menores son estructuras muy delicadas y en constante crecimiento. Cada pie presenta una anatomía única, que se moldea según la forma de caminar, la postura y el estilo de juego. Por ello, trasladar un par de zapatos ya usado a otro niño puede acarrear consecuencias inesperadas.

Adaptación biomecánica y deformaciones

Cuando un niño utiliza un calzado, éste se adapta a su biomecánica particular, creando zonas de desgaste que actúan como pequeñas cuñas. Si otro menor hereda ese mismo par, su pie deberá ajustarse a esas irregularidades, lo que puede producir una alineación incorrecta de tobillos, rodillas e incluso caderas. La podóloga Rebeca Prieto Riaño advierte que estas alteraciones pueden desencadenar lesiones tendinosas, musculares y problemas dérmicos como ampollas, rozaduras o infecciones por hongos.

Desgaste oculto y pérdida de soporte

Los zapatos infantiles, además de cambiar de forma, sufren un desgaste progresivo de la entresuela, la plantilla y la suela. Con el tiempo, la amortiguación disminuye y la tracción se reduce, comprometendo la estabilidad durante juegos bruscos o carreras. Un calzado con suela gastada o estructuras debilitadas ya no brinda el soporte necesario a un pie en desarrollo, incrementando el riesgo de torceduras o caídas.

Qué observar antes de reutilizar

Si se contempla la posibilidad de aprovechar un par usado, es esencial inspeccionarlo minuciosamente. Se deben revisar los siguientes aspectos:

  • Estado de la suela: buscar áreas lisas o agujeros que reduzcan la adherencia.
  • Integridad de la entresuela y plantilla: comprobar que no existan hundimientos que alteren la distribución del peso.
  • Forma general del zapato: asegurarse de que no presente deformaciones o cuñas visibles.
  • Flexibilidad del material: un zapato demasiado rígido puede impedir la naturalidad del movimiento.

En caso de dudas, lo más prudente es optar por un par nuevo que garantice la sujeción adecuada y la comodidad necesaria para el crecimiento acelerado del pie infantil.

Conclusión

Si bien la idea de reciclar calzado parece económica y ecológica, la salud podal de los niños debe prevalecer. Un zapato mal adaptado puede generar problemas a corto y largo plazo, afectando no solo la pisada sino la postura y el bienestar general. Por ello, la recomendación de los especialistas es evitar la herencia de zapatos entre hermanos y priorizar calzado nuevo y bien ajustado.

Source: https://www.eldiario.es/nidos/razones-podologa-no-recomendable-ninos-hereden-zapatos-hermanos-xp_1_13359467.html