China avanza con fuerza en la inteligencia artificial
Los gigantes tecnológicos chinos han consolidado su dominio en el segmento profesional de la IA, ofreciendo soluciones más económicas y de código abierto que sus contrapartes estadounidenses. Esta ventaja se ha convertido en la base de una estrategia industrial que lleva décadas perfeccionándose, permitiendo que empresas locales compitan en precios y rapidez, y que pronto extiendan su influencia a productos físicos como automóviles, robots y juguetes.
De DeepSeek a Qwen: el punto de inflexión
El hito inicial se registró a principios de 2025 con DeepSeek‑R1, un modelo que demostró que era posible entrenar grandes redes con una fracción del gasto energético y financiero que requerían los laboratorios de EE. UU. Aunque su impacto en el consumidor final fue limitado, en nichos especializados como desarrollo de software empresarial empezó a captar cuota de mercado rápidamente. Poco después, el modelo Qwen, desarrollado por Alibaba, reforzó la presencia china, desplazando a competidores occidentales en varias categorías.
Un crecimiento explosivo en el uso profesional
Entre mayo y junio, la adopción de IA para tareas corporativas se disparó casi un 80 %. Según la plataforma OpenRouter, que agrupa cientos de modelos, los seis sistemas más solicitados provienen ahora de China. El catedrático Claudio Feijoo advierte que esta tendencia es solo la antesala de una ola de IA que llegará antes de que muchos países estén preparados, erosionando la hegemonía estadounidense.
Estrategia de precios y subsidios energéticos
El modelo de negocio se basa en el cobro por “tokens”, unidades que representan fragmentos de texto procesados. Las empresas chinas han logrado abaratar estos costos al subvencionar la energía de sus centros de datos, reduciendo drásticamente el precio por petición. Además, el desarrollo de “agentes” automatizados permite ejecutar procesos complejos sin elevar el consumo de tokens, consolidando su posición como opción preferente para la automatización empresarial.
Esta combinación de precios bajos, infraestructura energética optimizada y apertura tecnológica está preparando el terreno para que la IA china se incorpore a la fabricación de bienes de consumo, desde vehículos eléctricos hasta dispositivos de ocio, replicando el éxito que ya ha tenido en el sector solar y los paneles fotovoltaicos.