Desafío ecológico tras la Romería del Rocío

Tras la culminación de la peregrinación en El Rocío, el Parque Nacional de Doñana se enfrenta a una oleada de desechos que amenazan su integridad natural. Millones de visitantes llegan cada año, muchos con vehículos, y dejan tras de sí paquetes de papel, envases de plástico y restos de actividades humanas que, sin una gestión adecuada, se convierten en una verdadera montaña de basura.

El papel esencial de la Asociación Guías de Doñana

Fundada en 2016, la entidad agrupa a personas comprometidas con la conservación del ecosistema y no únicamente a guías de turismo. Según su vicepresidente, Justo Martín, la iniciativa nace de una visión colectiva sobre cómo debería lucir el parque: un espacio prístino donde la naturaleza brilla sin la mancha de residuos. Por ello, desde su primera campaña organizan batidas de limpieza en zonas que el Plan Romero, encargado oficialmente de la recogida post‑romería, no cubre.

Los integrantes de la asociación denuncian que en tramos como el Camino de Hinojos se encuentran “lentiscos convertidos en improvisados urinarios” y kilos de papel higiénico esparcidos semanas después del paso de las hermandades. Estas imágenes, según ellos, no deben normalizarse ni aceptarse como parte inherente a la tradición del Rocío.

Limitaciones del Plan Romero y la culpa de la inacción

El Plan Romero realiza una limpieza general de los sendas principales, pero deja sin atender los rincones más recónditos donde la basura se acumula en mayor medida. La falta de coordinación entre administraciones genera una situación de “competencias” que, en palabras de Justo Martín, se traduce en “nadie limpia”. Esta ausencia de responsabilidad fomenta la falta de respeto por parte de algunos peregrinos, cuyo comportamiento constituye el 1 % responsable de la mayor parte de la contaminación.

Acciones concretas: batidas y decálogo de comportamiento

Este año, los Guías de Doñana llevaron a cabo una jornada intensiva de basuraleza en el tramo entre el Puente del Ajolí y Moralejo, cubriendo más de cuatro kilómetros. En esa operación se recolectaron 46,95 kg de residuos, entre los que destacaron ocho kilos de vidrio y varios paquetes de plástico. Además, la asociación ha elaborado un decálogo de buenas prácticas que las hermandades pueden adoptar para minimizar su huella ambiental.

El compromiso no se limita a la recolección; también implica sensibilizar a los peregrinos sobre la importancia de mantener limpio el entorno, recordándoles que la verdadera devoción se refleja en el cuidado del patrimonio natural que acogen.

Un futuro más limpio para Doñana

Aunque los resultados de los últimos quince años evidencian avances, la labor sigue siendo ardua. Los Guías de Doñana sostienen que “unos pocos hacen mucho daño” y que, para proteger la joya de la naturaleza que representa Doñana, es indispensable que todos los visitantes internalicen la responsabilidad de dejar el parque tal como lo encontraron.

El trabajo de estas batidas, además de retirar los desechos visibles, sirve como recordatorio de que la conservación es una tarea compartida. Solo mediante la colaboración entre autoridades, organizaciones y ciudadanos se podrá garantizar que la belleza de Doñana perdure para las generaciones futuras.

Source: https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/diez-anos-limpiando-camino-rocio-joya-naturaleza-donana-no-montana-basura_1_13320103.html

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