Mapa de pensiones en Andalucía
En mayo de 2024 los pensionistas de la comunidad andaluza recibieron 1.727.162 prestaciones contributivas, con una nómina total que supera los 2.133 millones de euros. La pensión media se situó en 1.235,22 euros al mes, casi un 10 % por debajo de la media nacional. Sin embargo, este dato global oculta una gran disparidad entre provincias, donde Cádiz se posiciona como la región con mayores ingresos y Almería como la de menores prestaciones.
Cádiz: el motor industrial que eleva la pensión
Cuando se analizan exclusivamente las pensiones de jubilación, Andalucía cuenta con 1.024.018 prestaciones y una cuantía media de 1.429,36 euros mensuales, inferior a los 1.572,01 euros de la media estatal. La excepción clara es la provincia gaditana, donde el jubilado promedio cobra 1.614,50 euros, superando el promedio nacional. Esta ventaja se explica, en gran medida, por el robusto tejido industrial de la zona: astilleros, empresas aeronáuticas y una larga tradición manufacturera generan salarios base de cotización más altos, que se traducen en mejores prestaciones al momento de la jubilación.
Almería: la agricultura como factor limitante
En el extremo opuesto del espectro se encuentra Almería, cuya pensión media se sitúa por debajo de los 1.000 euros, colocándola entre las provincias españolas con menores ingresos por jubilación, solo por encima de algunas áreas gallegas como Lugo y Ourense. La economía almeriense está fuertemente ligada al sector agrícola y a la producción intensiva de invernaderos, actividades que suelen ofrecer salarios más modestos y, por consiguiente, cotizaciones reducidas. Esta circunstancia se refleja directamente en la cuantía de las pensiones percibidas por sus jubilados.
El patrón industrial‑agrario de la desigualdad
El mapa provincial muestra una tendencia clara: las áreas con mayor peso industrial o urbano (Cádiz, Sevilla, Málaga) aparecen en la parte alta de la tabla, mientras que las provincias con economía predominantemente agraria (Córdoba, Jaén, Almería) se sitúan en la parte baja. La diferencia entre la pensión más alta y la más baja supera los 300 euros al mes, una brecha que se traduce en una notable diferencia en el poder adquisitivo de los jubilados al final de cada mes.
Implicaciones y reflexiones
Esta disparidad plantea interrogantes sobre la equidad del sistema de Seguridad Social y sobre la necesidad de políticas que atenúen la brecha entre territorios. Algunas propuestas incluyen la revisión de los coeficientes de cálculo, incentivos para la modernización de sectores agrarios y la promoción de empleo con salarios más competitivos en las zonas rurales. Mientras tanto, los datos actuales sirven como recordatorio de que la ubicación geográfica sigue siendo un factor determinante en la calidad de vida de los pensionistas.