Un llamado urgente a la Generalitat
El próximo sábado 13 de junio la provincia de Huesca vivirá una protesta sin precedentes, conocida como el "Sábado Negro". Desde distintos puntos del territorio, propietarios de vehículos, agricultores, cooperativistas y ciudadanos concienzudos se reunirán para converger en el aparcamiento del Palacio de Congresos de Zaragoza a las 11:00 horas. El objetivo es claro: exigir al Gobierno de Aragón una respuesta inmediata ante el deterioro de las vías provinciales que, según ellos, están al borde del colapso.
Rutas y carreteras implicadas
La movilización aglutina a usuarios de múltiples carreteras: la A‑131, A‑130, A‑125, A‑2214, el acceso a los Valles de Vío, la A‑1239, la A‑2605, la A‑2609 y otras arterias menores. Cada una de ellas ha sido señalada como una pieza clave para la vida económica y social de los pueblos de la zona. Los manifestantes argumentan que, pese a su contribución a la producción agrícola y a la generación de riqueza, estas infraestructuras aún conservan un aspecto del siglo pasado, plagadas de baches, firmes erosionados y ausencia de mantenimiento.
Historia de protestas y reivindicaciones
El "Sábado Negro" no es una acción aislada. Hace más de un año, la comunidad organizó una serie de actos —desde los "Martes Negros" en Los Monegros hasta marchas lentas en la plataforma de la A‑1239 de Albalate a Esplús. Se han creado nuevas plataformas de presión, como la reciente en la A‑130 de Alcolea a Monzón, y se han llevado a cabo concentraciones en la A‑125 de Ardisa a Ayerbe. Cada esfuerzo ha buscado visibilizar el abandono institucional y la falta de respuestas concretas por parte de la administración regional.
Voces al frente del reclamo
Víctor Nogués, presidente de las Cooperativas de Aragón, encabezó la petición diciendo: "Tenemos que estar todos unidos, porque al final es el interés general y reclamamos mejoras desde nuestro modelo de agricultura y de empresas que estamos en el territorio". Subrayó que tanto agricultores como cualquier ciudadano que depende de estas vías exigen infraestructuras dignas del siglo XXI. "Las carreteras están desastrosas y los accesos a fincas son del siglo pasado", afirmó Nogués, añadiendo que la situación genera una sensación de abandono que afecta directamente la competitividad de la zona.
Qué se espera del Gobierno
Los organizadores demandan que el Gobierno de Aragón escuche el clamor de los pueblos y actúe con urgencia. Entre las exigencias están la realización de un diagnóstico técnico exhaustivo, la asignación de fondos para la reparación inmediata de los tramos más críticos y la creación de un plan a medio plazo que garantice la modernización de la red viaria. Asimismo, solicitan la puesta en marcha de mecanismos de seguimiento que eviten la repetición de los descuidos observados en los últimos años.
Impacto esperado y conclusiones
Si la convocatoria alcanza la participación prevista, la presión social podría acelerar la toma de decisiones en la esfera autonómica. La protesta pone de relieve la interdependencia entre la infraestructura de transporte y el desarrollo rural, recordando que la falta de caminos seguros no solo afecta la movilidad, sino también la capacidad de los agricultores para llevar sus productos a los mercados y la atracción de nuevas inversiones al territorio.
Con la esperanza de que su acción genere un cambio tangible, los habitantes de Huesca se preparan para un día de reivindicación masiva, recordando que la carretera es más que una vía: es el motor que impulsa la vida de sus comunidades.