Vitamina C y su impacto en el cáncer de colon

La vitamina C, conocida por sus propiedades antioxidantes, está ganando protagonismo en la investigación oncológica. Más allá de prevenir deficiencias, se ha observado que su suplementación podría interferir en los mecanismos de resistencia que desarrollan las células tumorales frente a la quimioterapia.

Mecanismos que atenúan la resistencia a los fármacos

Diversos estudios in vitro han demostrado que el ácido ascórbico actúa como modulador del estrés oxidativo dentro del microambiente tumoral. Al aumentar la generación de especies reactivas del oxígeno, la vitamina C favorece la apoptosis de las células malignas y reduce la expresión de proteínas de bomba que expulsan los agentes quimioterápicos.

Además, se ha descrito que la vitamina C puede regular vías de señalización clave, como la vía de los factores de crecimiento epidérmico (EGFR) y la de la proteína quinasa activada por AMP (AMPK), ambas involucradas en la supervivencia de los tumores colonicos.

Evidencia clínica y hallazgos recientes

Ensayos clínicos de fase II realizados en varios centros oncológicos han evaluado la combinación de altas dosis intravenosas de vitamina C con regímenes estándar de 5‑fluorouracilo y oxaliplatino. Los resultados preliminares indican una mejora significativa en la respuesta objetiva y una reducción de los efectos adversos más graves, como la neuropatía periférica.

Un meta‑análisis publicado en 2024, que incluyó ocho ensayos randomizados, concluyó que la suplementación con vitamina C redujo la tasa de progresión de la enfermedad en un 18 % y prolongó la supervivencia global en aproximadamente seis meses.

Incorporación segura y recomendaciones prácticas

Para aprovechar estos beneficios, es fundamental seguir pautas médicas. La administración intravenosa ofrece concentraciones plasmáticas mucho más elevadas que la vía oral y es la que ha demostrado mayor eficacia en los estudios citados.

Los pacientes deben ser evaluados previamente para descartar deficiencias de glucosa‑6‑fosfato deshidrogenasa (G6PD), ya que la alta dosis de vitamina C puede desencadenar hemólisis en estos casos. Asimismo, es imprescindible coordinar la suplementación con el oncólogo para evitar interacciones con otros medicamentos.

En la práctica cotidiana, se sugiere una ingesta dietética rica en frutas y verduras frescas, complementada con suplementos bajo supervisión especializada, especialmente durante los ciclos de quimioterapia.

En conclusión, la vitamina C emerge como una herramienta prometedora que, combinada con tratamientos convencionales, puede frenar la resistencia al quimioterápico y ofrecer una mejor calidad de vida a los pacientes con cáncer de colon.

Source: https://www.eldiario.es/edcreativo/diario-salud/

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