Un misterio de veinte años
Durante más de dos décadas los astrónomos han detectado destellos de radio breves pero intensos que aparecen en intervalos regulares, cada pocas horas o minutos. Estos fenómenos, conocidos como “transitorios de radio de largo período” (LPT), se comportan como faros cósmicos que parpadean y luego desaparecen. Hasta ahora, la naturaleza exacta de estas fuentes permanecía oculta, y los investigadores han propuesto dos escenarios principales: magnetars extremadamente lentos o sistemas binarios que involucran a una enana blanca.
La pista clave de un joven investigador
Kovi Rose, estudiante de doctorado en la Universidad de Sydney, examino los datos del radiotelescopio australiano ASKAP en busca de emisores con fuerte polarización. De los tres millones de objetos analizados, sólo un centenar cumplieron los criterios de selección, y entre ellos destacó una fuente nunca antes catalogada: ASKAP J1745-5051. Al apuntar varios telescopios hacia esa posición, los científicos observaron destellos de radio cada 1,34 horas, acompañados de líneas espectrales típicas de una “variable catastrófica”. Además, dos satélites captaron ráfagas de rayos X con el mismo ritmo, confirmando una conexión directa entre la acreción de materia y los pulsos detectados desde la Tierra.
ASKAP J1745-5051: una pareja estelar devoradora
El análisis reveló que el sistema está formado por una enana blanca que se alimenta continuamente de su compañera, probablemente una enana roja o incluso una enana marrón, cuyo masa representa alrededor del diez por ciento de la del Sol. Los dos cuerpos giran tan cerca que su separación es menor que el radio solar. Cada 1,34 horas, la materia fluyente genera un estallido de radiación en radio y en rayos X antes de caer sobre la superficie de la enana blanca, creando el patrón periódico observado.
¿Por qué este hallazgo es tan relevante?
Por primera vez se cuenta con evidencia irrefutable de que al menos uno de los LPT corresponde a un sistema binario activo, lo que permite “traducir” el mensaje codificado en esos pulsos. Este caso sirve como referente para investigar si los demás transitorios comparten la misma mecánica o representan fenómenos distintos. Los astrónomos planean seguir monitorizando la fuente para medir la velocidad de rotación exacta de la enana blanca y para determinar si existen variaciones en la tasa de acreción.
Perspectivas futuras
El descubrimiento abre una nueva vía para estudiar la evolución de estrellas compactas y la dinámica de sistemas extremadamente cerrados. Además, al comprender la física detrás de los LPT, los científicos podrán refinar sus modelos sobre la población de objetos fijos en la galaxia y, quizás, detectar señales similares que provengan de épocas más remotas del universo.
Source: https://scientias.nl/eindelijk-weten-we-waar-mysterieuze-radiopulsen-uit-de-ruimte-vandaan-komen/