Un borrador que busca calmar la región
El expresidente de los Estados Unidos ha puesto en circulación un documento preliminar de un posible acuerdo de paz entre Irán y el bloque occidental. La iniciativa, que llegó a Israel y a otros aliados estratégicos, surge en medio de una escalada de enfrentamientos que ha puesto en jaque la estabilidad del estrecho de Ormuz. La propuesta no es una novedad absoluta; ya circula en círculos diplomáticos de Oriente Medio, pero su difusión oficial marca un punto de inflexión en las conversaciones que intentan restablecer la libre circulación de mercancías y contener el programa nuclear iraní.
Principales puntos del proyecto
Entre los compromisos ofrecidos destacan la reapertura del paso marítimo a todo el tráfico comercial dentro de los próximos treinta días, el levantamiento parcial del bloqueo estadounidense sobre los puertos de Teherán y la liberación de 12.000 millones de dólares congelados en activos iraníes. A su vez, se propone un periodo de sesenta días para negociar el futuro del enriquecimiento de uranio, con la supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica y la condición de que Irán abandone cualquier intención de desarrollar armas nucleares.
Reacciones de los protagonistas
Israel, considerado por Washington como el principal obstáculo, ha calificado el borrador de “difícil de digerir”, pues postula que Irán no asuma compromisos nucleares definitivos y extiende la exigencia de un alto el fuego permanente que incluya al Líbano. Por su parte, el vicepresidente JD Vance ha señalado que el acercamiento está cerca, aunque persisten dudas sobre la gestión de las reservas de uranio y el ritmo del enriquecimiento futuro.
En el extremo opuesto, la Guardia Revolucionaria iraní ha reiterado su control sobre el estrecho, permitiendo el paso de 26 buques en las últimas veinticuatro horas, pero imponiendo la obligatoriedad de solicitar permiso y amenazando con detener o desviar embarcaciones que ignoren la normativa.
Juego de influencias internacionales
China ha manifestado su interés en que el Consejo de Seguridad de la ONU legitime cualquier acuerdo final, mientras que Omán parece dispuesto a negociar tarifas por servicios de navegación, aunque Washington ha advertido con vehemencia que cualquier intento de imponer peajes sería confrontado militarmente. La presión diplomática se combina con acciones militares puntuales, como el ataque de Teherán a una base estadounidense en Kuwait y la respuesta estadounidense a un supuesto operativo de drones cerca de Ormuz.
Perspectivas y desafíos
El futuro del borrador depende de la capacidad de los negociadores para superar los puntos de fricción que aún persisten. La comunidad internacional observa con cautela, consciente de que cualquier resbalón podría desencadenar una escalada irreversible. Mientras tanto, la expectativa se centra en la reunión prevista entre el ministro de Exteriores de Pakistán y su homólogo estadounidense, cuyo objetivo es acelerar las negociaciones y buscar una salida diplomática viable.