Declaraciones de Jorge Fernández Díaz
El expresidente del Gobierno y ex‑ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, compareció ante el tribunal que investiga la denominada Operación Kitchen y ofreció una serie de aclaraciones que contrarrestan la narrativa que circula en los medios. Según su propio relato, el conocimiento de la operación llegó a sus oídos únicamente cuando los periódicos empezaron a publicar los detalles, dos años después de que los hechos se produjeran.
El descubrimiento tardío
“Me entero de la Operación Kitchen cuando aparece en los medios”, afirmó el político, subrayando que nunca recibió información interna ni ninguna señal de alarma dentro del Partido Popular. En su exposición, rechazó rotundamente cualquier indicio de que el PP estuviera “preocupado” por los papeles de Luis Bárcenas, alegando que “nadie en el PP me lo transmitió”.
Negación de presiones y llamadas sospechosas
En relación con la supuesta presión ejercida sobre el secretario de Estado, José Manuel Morocho, para que modificara sus informes, Fernández Díaz desmintió la acusación, declarando: “Esa llamada no la he hecho”. Además, alegó que, en aquel momento, ya estaba enfrentando serios problemas personales que le impedían “salir a la calle a buscar más”.
Los mensajes con Francisco Martínez
Otro punto crítico del proceso son los mensajes de texto que, según la acusación, contenían su número de teléfono. El ex‑interior sostuvo que “no los reconozco”, insinuando que podrían ser falsificaciones o haber sido manipulados con el fin de crear una ficción mediática. Estas afirmaciones buscan desmontar la supuesta cadena de contactos que habría vinculado a Fernández Díaz con la gestión irregular de fondos.
Una operación de inteligencia, no una “kitchen”
El político también distinguió entre la connotación popular de “Kitchen” y la realidad de los hechos, describiendo la situación como una “operación de inteligencia” que, en su percepción, no involucró sobresueldos ni beneficios personales para él. “Yo no tuve ningún sobresueldo. Personalmente aquello no me podía interesar ni preocupar en absoluto”, manifestó, intentando desvincularse de cualquier vínculo económico ilícito.
En síntesis, la defensa de Fernández Díaz se sustenta en la falta de conocimiento previo, la ausencia de presiones internas y la negación de la autenticidad de los mensajes incriminatorios. El tribunal continuará evaluando la veracidad de sus declaraciones frente a la evidencia presentada por la Fiscalía.