Introducción

Muchos consumidores se preguntan si es necesario lavar una prenda recién adquirida antes de ponerse el primer día. Aunque algunos lo hacen por hábito, la decisión tiene fundamentos científicos. La dermatóloga Montserrat Fernández Guarino explica que, en la mayoría de los casos, el primer lavado elimina sustancias químicas que pueden irritar la piel, particularmente en personas con sensibilidad o afecciones como eczema o dermatitis atópica.

Dermatitis de contacto y ropa

La dermatitis de contacto se manifiesta como inflamación cutánea provocada por agentes irritantes o alergénicos. Puede ser de carácter irritativo, cuando una sustancia química actúa directamente sobre la epidermis, o alérgico, cuando el sistema inmune reacciona tras una sensibilización previa. Las prendas pueden desencadenar ambas formas, ya sea por tintes, resinas, acabados o por el propio roce con materiales poco transpirables.

Sustancias presentes en las prendas nuevas

Durante la fabricación textil se utilizan cientos de compuestos. Los más habituales incluyen colorantes, agentes de apresto, acabados antiarrugas y aceites de protección. Estas sustancias a menudo permanecen en la superficie del tejido hasta el momento de la compra. Las zonas donde la fricción y el calor se concentran –cuello, axilas, cintura e ingle– son las más vulnerables a desarrollar irritación.

Materiales que pueden generar molestias

El tipo de fibra influye más por sus propiedades físicas que por su origen químico. Los tejidos naturales, suaves y transpirables, como el algodón o el lino, suelen ser bien tolerados incluso por pieles delicadas. En contraposición, algunas fibras sintéticas poco respirables o prendas excesivamente ajustadas favorecen la acumulación de sudor y pueden provocar picores, sobre todo en climas cálidos.

La lana, frecuentemente señalada como irritante, no siempre implica alergia. Según la especialista, la sensación de picor puede deberse al proceso de fabricación y al contacto con fibras gruesas, aunque estudios demuestran que la lana bien procesada es compatible con piel sensible. Por ello, la clave está en observar la reacción individual y priorizar la comodidad.

Recomendaciones prácticas

La dermatóloga insiste: lavar siempre la ropa nueva antes de usarla, sobre todo en niños y en quienes presentan predisposición a reacciones cutáneas. Un ciclo inicial con agua y detergente suave elimina gran parte de los residuos químicos. Además, se aconseja evitar suavizantes con fragancias intensas y limitar el uso de productos perfumados, ya que pueden incrementar la irritación.

Para el lavado posterior, es conveniente emplear ciclos de temperatura moderada y enjuagues abundantes. Si la prenda contiene botones o cremalleras de metal, es útil comprobar si están libres de níquel, ya que este metal es una causa frecuente de alergias de contacto.

En resumen, un simple lavado previo puede marcar la diferencia entre una experiencia cómoda y una reacción desagradable. Observar cómo la piel responde a cada tejido y adoptar hábitos de lavado cuidadosos son estrategias eficaces para proteger la salud cutánea.

Source: https://www.eldiario.es/consumoclaro/razones-doctora-lavar-ropa-nueva-estrenarla-zonas-afectadas-son-mayor-friccion-xp_1_13238570.html