El peligro silencioso de conducir cansado

Conducir después de una noche corta o tras largas jornadas de trabajo es una práctica que muchos consideran “normal”. Sin embargo, la ciencia muestra que menos de cinco horas de sueño reducen la capacidad de reacción, la atención y la toma de decisiones a niveles comparables con los de un conductor que supera el límite legal de alcoholemia.

Una campaña que busca romper el mito

La Fundación Abertis, junto a la DGT, Repsol y varias instituciones de salud, lanzó la iniciativa “Hola, soy Juan y te invito a un café”. A través de un relato audiovisual, la pieza muestra cómo la decisión de seguir conduciendo sin descansar puede desencadenar una cadena de errores, poniendo en riesgo no solo al propio conductor, sino también a peatones, trabajadores de la carretera y otros automovilistas.

En lugar de centrarse únicamente en datos técnicos, la campaña apela a la identificación personal. El personaje de Juan representa al conductor medio que confía en la música o en una taza de café para “combatir” el cansancio, subestimando el deterioro real de sus habilidades cognitivas.

Datos que avalan la gravedad del problema

Estudios internacionales indican que la somnolencia provoca entre un 20 % y un 30 % de los accidentes graves en rutas de alta velocidad. En trayectos monótonos o nocturnos, el riesgo aumenta exponencialmente, pues la falta de estímulos externos favorece la aparición de microsueños, breves lapsos de inconsciencia que pueden durar entre 1 y 5 segundos.

Comparativamente, conducir con una tasa de alcohol de 0,5 g/L produce una degradación similar en la capacidad de procesamiento visual y auditivo. Por ello, expertos insisten en tratar la somnolencia como un factor de riesgo estructural, no como una simple “cansancio” pasajero.

Prevención y cambios de hábito

La iniciativa propone varias medidas prácticas: planificar pausas cada dos horas, evitar viajes largos después de jornadas nocturnas, usar sistemas de alerta de cansancio cuando el vehículo los incorpora, y, sobre todo, reconocer cuándo el cuerpo necesita descansar. La educación preventiva, impulsada por instituciones como el Instituto del Sueño AdSalutem, busca integrar el descanso dentro de la cultura de la movilidad segura.

El mensaje central es claro: el sueño insuficiente no es una excusa, es una amenaza tangible. Cambiar la mentalidad colectiva y equipar a los conductores con estrategias de autocontrol puede reducir significativamente la cantidad de tragedias en carretera.

Source: https://branded.eldiario.es/somnolencia-conducir-sin-dormir/

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