Una travesía de ensueño convertida en crisis sanitaria
La expedición Oceanwide, promocionada como “Odisea Atlántica”, salió de Ushuaia el 1 de abril con la promesa de avistar pingüinos rey, elefantes marinos y albatros en los confines del Atlántico Sur. Con un coste que oscilaba entre 16.000 y 25.000 euros, el viaje atrajo a 88 viajeros y a 59 miembros de la tripulación, todos ansiosos por explorar islas remotas como Tristán de Acuña, Santa Elena o la aislada Gough.
El inesperado brote de hantavirus
Poco después de arribar a Cabo Verde, la embarcación quedó inmovilizada cuando se detectaron los primeros casos de hantavirus, una infección transmitida por roedores y vinculada a la cepa Andes. La OMS y la UE activaron de inmediato una red de 23 países para contener la propagación, mientras que España se ofreció para recibir el barco en el puerto de Granadilla, Tenerife.
Origen probable y vías de transmisión
Según las autoridades sanitarias, uno o varios pasajeros podrían haberse contagiado durante una excursión previa por Argentina, Chile y Uruguay, donde el ratón colilargo actúa como reservorio del virus. El hantavirus se propaga principalmente por contacto con excrementos, orina o saliva de roedores; la transmisión directa entre humanos es rara, aunque no imposible, y exige un contacto extremadamente estrecho.
Repercusiones y medida de respuesta
El brote ha generado una discusión política en España, que ahora organiza una operación internacional para desembarcar a los pasajeros y atender a los tres fallecidos confirmados. Los expertos subrayan la alta letalidad del virus, que oscila entre el 30 y el 40 %, y la dificultad de controlarlo en un entorno tan confinado como un crucero.
Mientras tanto, Oceanwide Expeditions enfrenta críticas por la falta de protocolos de bioseguridad adecuados y por haber ofrecido un paquete de lujo sin garantizar la vigilancia epidemiológica necesaria en regiones poco exploradas.
Este episodio pone de relieve los riesgos que conllevan los viajes a destinos extremos, donde la interacción con la fauna silvestre y la exposición a agentes patógenos exóticos pueden desencadenar emergencias sanitarias de alcance global.