La vida vuelve a los terrenos prohibidos

Tras la catástrofe nuclear de 1986, la zona de exclusión de Chernóbil se convirtió en territorio vacío para el hombre, pero no para la naturaleza. La ausencia de cazadores, cultivos y tráfico ha permitido que especies como lobos, lince ibérico, caballos Przewalski y bisontes europeos encuentren un refugio inesperado.

¿Por qué prosperan los grandes mamíferos?

La clave no está en la inexistencia de radiación, sino en la eliminación de presiones antropogénicas. La caza furtiva, los vehículos y la fragmentación de hábitats son amenazas más dañinas para estos depredadores y herbívoros que la exposición a dosis moderadas de energía nuclear. Así, los depredadores vuelven a establecer territorios y la cadena alimenticia recobra equilibrio.

Impactos invisibles de la radiación

Aunque los vertebrados mayores parecen adaptarse, la radiación sigue dejando huellas genéticas. Insectos, aves y pequeños anfibios presentan mutaciones, acortamiento de la vida y mayor incidencia de tumores. En los sapos, por ejemplo, se ha observado una tendencia hacia pigmentaciones más oscuras; la melanina protege contra la radiación y los individuos más oscuros transmiten esa ventaja a la descendencia.

La paradoja del jabalí y el hongo radiactivo

En Baviera y Austria, los jabalíes continúan acumulando niveles de cesio‑137 que los hacen incomibles para el ser humano. La causa es una seta subterránea que absorbe el cesio como una esponja y sirve de alimento a los cerdos salvajes. Curiosamente, más de la mitad de la radiación presente en la zona no proviene de Chernóbil, sino de pruebas nucleares realizadas en los años 50 y 60, lo que retrasa la descontaminación del ecosistema.

En conclusión, la recuperación de la flora y fauna en Chernóbil es un relato mixto: una victoria de la resiliencia natural frente a la ausencia humana, pero también un recordatorio de los daños ocultos que la energía nuclear puede infligir a generaciones futuras.

Source: https://scientias.nl/schimmels-in-de-reactor-in-tsjernobyl-hoe-kan-dat-eigenlijk/

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