¿Qué es el infrasonido?

El infrasonido es una vibración del aire cuya frecuencia está por debajo de los 20 hercios, el umbral que el oído humano puede percibir conscientemente. A pesar de su intangibilidad, este tipo de ondas sonoras está presente en múltiples entornos: tormentas intensas, el tráfico de gran tonelaje, procesos industriales y sistemas de ventilación en edificios antiguos. Incluso algunos animales lo emplean para comunicarse a largas distancias o, por el contrario, lo evitan por los efectos que genera en sus cuerpos.

El cuerpo responde sin escucharlo

Estudios recientes realizados en la Universidad MacEwan revelaron que, aunque no seamos capaces de “oír” el infrasonido, nuestro organismo lo percibe de manera subliminal. Los participantes que fueron expuestos a una señal de 18 Hz mostraron un aumento significativo en los niveles de cortisol en la saliva, una hormona ligada al estrés. Además, reportaron sentirse más irritables y describieron la música de fondo como más melancólica, a pesar de que no pudieron identificar la presencia del sonido de baja frecuencia.

Interpretaciones erróneas en lugares “encantados”

El profesor Rodney Schmaltz, autor principal de la investigación, ejemplifica el fenómeno en edificios antiguos. En sótanos con tuberías oxidadas y sistemas de ventilación deteriorados, las vibraciones de infrasonido pueden ser intensas. Cuando una persona entra en un espacio que ha sido catalogado como “embrujado”, su estado de ánimo puede verse alterado: una sensación de incomodidad, escalofríos y una ligera ansiedad se manifiestan sin que exista una causa visible. La explicación racional radica en la exposición a estas ondas, no en la presencia de entidades sobrenaturales.

Experimentos con música y subwoofers ocultos

En el experimento, 36 voluntarios se sentaron en una habitación aislada mientras escuchaban música relajante o emocionante. A la mitad de ellos se les introdujo discretamente infrasonido a través de subwoofers ocultos. Tras la sesión, se recabaron descripciones emocionales y se analizaron muestras de saliva. Los resultados fueron claros: los que estuvieron bajo la influencia del infrasonido presentaron cortisol elevado, mayor irritabilidad y una percepción más triste de la música, aun sin reconocer la presencia del sonido extraño.

Implicaciones para la salud mental y física

Un aumento puntual de cortisol es parte de la respuesta adaptativa del cuerpo ante el estrés; sin embargo, una exposición prolongada podría desencadenar problemas de salud, como trastornos del sueño, ansiedad crónica o alteraciones metabólicas. Los investigadores advierten que, aunque la evidencia actual es limitada, es crucial profundizar en el estudio de los efectos a largo plazo del infrasonido, especialmente en entornos laborales o residenciales donde la exposición puede ser constante.

¿Cómo mitigar su impacto?

Hasta que la ciencia ofrezca soluciones definitivas, se sugieren medidas prácticas: revisar y mantener en buen estado los sistemas de ventilación, usar tapones o dispositivos que reduzcan vibraciones estructurales, y prestar atención a lugares donde se percibe una incomodidad inexplicable. Reconocer que el “miedo” puede tener una causa física permite abordar la situación con mayor serenidad.

Source: https://scientias.nl/je-kunt-het-niet-horen-maar-dit-geluid-verklaart-mogelijk-paranormale-ervaringen/

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