Un llamamiento inesperado desde la tribuna del Congreso
En una sesión parlamentaria en la que se debatía la convalidación del real decreto que congela los alquileres, integrantes del Sindicato de Inquilinas subieron al escenario de invitados y distribuyeron panfletos a pleno. La decisión tomó al propio Pleno como testigo de una protesta que buscaba llamar la atención sobre la crisis del alquiler y la escalada de los precios de la vivienda, justo cuando quedaba una semana para la votación final.
El contexto del congelamiento de alquileres
El Real Decreto de prórrogas al alquiler, aprobado el 22 de marzo, obliga a los propietarios a prorrogar los contratos que expiren entre esa fecha y el 31 de diciembre de 2027. La medida, impulsada por el Gobierno, pretende estabilizar el mercado, pero ha generado una fuerte resistencia de la derecha, que ha anunciado su intención de votar en contra.
Los mensajes que portaban los manifestantes
Los folletos, distribuidos justo antes de que la diputada del PP, Àgueda Micó, tomara la palabra, contenían los lemas "Hay que bajar los precios" y "La vivienda nos cuesta la vida". Uno de los manifestantes, visiblemente emocionado, gritó: "Pase lo que pase, nos quedamos", reflejando la frustración de los inquilinos que sienten que sus opciones están agotadas.
Reacción del Congreso y de los partidos
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, pidió que los manifestantes abandonaran la sala, calificando el episodio de "espectáculo que no se puede permitir". Por su parte, Cruz‑Guzmán García, diputada del PP, replicó que la intervención del sindicato era inadecuada y que los parlamentarios deberían concentrarse en la labor legislativa. Sin embargo, algunos diputados reconocieron la legitimidad de la reivindicación, señalando la falta de canales de diálogo entre ciudadanos y Poder Ejecutivo.
Implicaciones políticas y sociales
El episodio subraya la profundidad del descontento social en torno a la vivienda. Con la votación final del decreto programada para dentro de una semana, la presión sobre los legisladores aumenta. Los partidos de derecha, incluido Junts, ya anunciaron su voto negativo, mientras que la izquierda defiende la prórroga como un paso necesario hacia la regulación del mercado de alquiler.
Mientras tanto, el Sindicato de Inquilinas continúa utilizando la visibilidad pública para presionar por medidas que reduzcan los precios y faciliten el acceso a una vivienda digna, argumentando que la falta de alternativas ha llevado a la acción directa dentro del recinto parlamentario.