Una jugada comercial de dos caras
El presidente de Estados Unidos anunció una medida drástica para el sector farmacéutico: aranceles que pueden alcanzar el 100 % sobre ciertos fármacos de marca. Al mismo tiempo, decidió aliviar gravámenes sobre productos que contienen acero, aluminio y cobre, reduciendo la tasa del 50 % al 25 % cuando el contenido metálico supera el 15 % del valor total.
Impuestos máximos a los medicamentos de marca
La nueva política apunta a presionar a las compañías que, según la administración, no han incrementado su inversión dentro del país ni han reducido los precios al consumidor. Solo los productos patentados y con marca serán afectados; los genéricos no tributarán bajo esta normativa, y las farmacéuticas que ya hayan suscrito acuerdos con Washington quedarán exentas.
Los fabricantes que demuestren intención de ampliar su capacidad productiva en territorio estadounidense podrán solicitar una reducción del arancel al 20 % durante un periodo limitado de cuatro años, una ventaja destinada a estimular la producción local.
Alivio parcial en los aranceles de metales
En paralelo, la Administración Trump eliminó los derechos sobre aquellos bienes que contengan pequeñas proporciones de acero, aluminio o cobre. Para los productos cuyo contenido de estos metales sea superior al 15 %, la carga fiscal se reducirá al 25 % del valor total, una medida de simplificación que responde a las exigencias de la Unión Europea para validar el acuerdo comercial firmado el verano pasado.
Este ajuste estuvo motivado por la presión de la UE, Suiza, Japón y Corea del Sur, que buscaban una tasa del 15 % sobre medicamentos conforme al pacto comercial. Por su parte, el Reino Unido disfrutará de cero aranceles en sus importaciones durante tres años gracias a un tratado que incluye compromisos sobre precios e inversiones farmacéuticas.
Impacto en los consumidores y el comercio global
La decisión llega en el aniversario del llamado “día de la liberación”, recordatorio de la ola de aranceles que Trump implementó contra gran parte del mundo, generando tensiones en la cadena de suministro internacional. Tras una sentencia del Tribunal Supremo que anuló ciertos gravámenes, la administración ha optado por una política más oscilante, intentando equilibrar la presión sobre las farmacéuticas con la protección de los compradores internos.
Si bien los aranceles al 100 % pueden elevar los precios de medicamentos de marca, la eliminación parcial de tarifas sobre metales busca mitigar el costo de insumos industriales para la industria nacional.
En conjunto, estas medidas reflejan una estrategia híbrida: castigo económico a sectores considerados estratégicos y, simultáneamente, una flexibilización que intenta apaciguar a socios comerciales críticos.