Contexto de la crisis energética

La escalada bélica en Oriente Medio ha disparado los precios del crudo y, con ello, ha puesto en alerta a los mercados mundiales. Mientras los consumidores observan con preocupación los costos en las estaciones de servicio, un producto menos visible está generando un efecto dominó que afecta al comercio marítimo y a la inflación global. La reciente ofensiva de Israel y EE. UU. contra Irán ha encendido una nueva guerra en el Golfo Pérsico, provocando que el litro de diésel en España se encarezca en 30 centavos y que el galón de gasolina en Estados Unidos supere los cuatro dólares por primera vez desde 2022.

El fueloil: una pieza esencial y contaminante

En el corazón del problema se encuentra el fueloil, un residuo denso que queda después de extraer la gasolina, el diésel y otros derivados de mayor valor del barril de petróleo. Este combustible, también conocido como búnker, es prácticamente el único recurso económico que alimenta a los buques portacontenedores que cruzan los océanos. Su uso está en vías de desaparecer por su alto nivel de contaminación, pero la ausencia de alternativas asequibles mantiene su demanda viva, sobre todo en economías emergentes con recursos limitados para invertir en energías limpias.

El presidente de la Comisión de Energía del Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid, Jaime Segarra, explica que el fueloil comprende una gama de productos obtenidos mediante destilación fraccionada. El búnker, más denso que el diésel usado en camiones, constituye la opción preferida por la industria naval porque combina bajo costo y facilidad de almacenamiento prolongado.

Dependencia del crudo del Golfo y vulnerabilidad del suministro

Los análisis de la firma XTB señalan que el crudo “Arab Light” de Arabia Saudí aporta alrededor del 50 % de los residuos aptos para búnker, mientras que el crudo de Texas brinda solo un 33 %. Esta disparidad implica que, aun sustituyendo barriles perdidos del Golfo por crudo de otras regiones, la disponibilidad de fueloil seguiría disminuyendo. La escasez de este combustible pesado puede producir un shock económico que se extienda más allá del mercado tradicional del petróleo.

El conflicto en el Mar Rojo, con los hutíes de Yemen atacando a Israel, ha obligado a los buques a desvíar sus rutas hacia el cabo de Buena Esperanza. Ese giro prolongado ha elevado la demanda de fueloil, incrementando los costos de los fletes y, por ende, la presión inflacionaria sobre los consumidores finales.

Perspectivas y riesgos futuros

Según Gonzalo Escribano, del Real Instituto Elcano, la dependencia de fueloil se vio agravada cuando, antes de la invasión rusa, gran parte del combustible pesado provenía de ese país. Ahora, la combinación de sanciones, volatilidad de precios y tensiones geopolíticas añade una capa extra de incertidumbre a la cadena de suministro marítimo.

El profesor Albert Banal, de la Universidad Pompeu Fabra, destaca que la principal ventaja del fueloil es su bajo precio. No obstante, su alto contenido de azufre y carbono lo convierten en uno de los combustibles más contaminantes, lo que plantea un dilema entre competitividad económica y objetivos medioambientales.

En resumen, el fueloil se erige como un elemento estratégico en la actual crisis energética. Su escasez podría traducirse en mayores costos de transporte, encarecimiento de bienes importados y un alza general de la inflación, mientras que su carácter contaminante dificulta la transición hacia fuentes más limpias.

Source: https://www.eldiario.es/economia/gasolina-diesel-fueloil-clave-comercio-mundial-jaque-guerra-oriente-medio_1_13109350.html

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