El ocaso del Model S y Model X
Después de más de una década en el mercado, las versiones sedán Model S y SUV Model X de Tesla están a punto de desaparecer. El propio Elon Musk anunció en la red social X que ya no aceptarán pedidos personalizados y que solo quedan unas cuantas unidades en inventario. Este mensaje confirma que la producción cesará en los próximos días, poniendo fin a una era que comenzó en 2012 con el Model S, el primer vehículo eléctrico de gran volumen de la compañía.
Una caída sostenida en ventas
Los números hablan por sí mismos: las ventas combinadas de los dos modelos alcanzaron su punto máximo en 2017 con 101 312 unidades y se redujeron a 50 850 en 2025, cifra que incluye al recién lanzado Cybertruck. En contraste, la entrega global de Tesla superó los 1,63 millones en 2025, impulsada mayormente por los modelos más asequibles, Model 3 y Model Y.
¿Qué reemplazará a los veteranos?
En lugar de lanzar otro coche eléctrico de bajo costo, Musk está apostando por dos proyectos ambiciosos: el robot humanoide Optimus y el “Cybercab”, un vehículo autónomo de dos plazas que se mostró como concepto en 2024. La producción del Cybercab está programada para iniciar en la fábrica de Austin, Texas, mientras que los robots Optimus se fabricarán en Fremont, California, una vez que cesen las líneas del Model S y X.
El legado de los Model S y X
El Model S transformó la percepción del público sobre la movilidad eléctrica, demostrando que un coche premium podía combinar rendimiento, autonomía y estilo. El Model X, presentado en 2015, se promocionó como “el huevo Fabergé de los EV”, y aunque sus complejidades iniciales generaron controversia, abrió el mercado femenino a la marca y reforzó la imagen de Tesla como innovador.
Ambos modelos prepararon el terreno para la verdadera revolución masiva: el Model 3, que tras un arranque difícil, catapultó a Tesla al mainstream, y el Model Y, que consolidó su posición como líder global de ventas de vehículos eléctricos hasta que BYD de China lo superó en 2025.
Mirando al futuro
Con la última fase de producción llegando a su fin, la compañía parece orientarse hacia un ecosistema de movilidad totalmente automatizado. El Cybercab promete servicios de transporte bajo demanda sin conductor, mientras que Optimus podría integrarse en fábricas y centros logísticos, ampliando el alcance de la automatización más allá de los automóviles.
El fin de los Model S y X marca un punto de inflexión en la estrategia de Tesla, que deja atrás los sedanes de lujo para enfocarse en soluciones de transporte autónomo y robótica industrial, un movimiento que podría redefinir la industria automotriz en la próxima década.