Resumen del estudio noruego
Un equipo de la Universidad de Bergen analizó a más de mil adultos para evaluar el impacto de las aplicaciones de sueño. Los resultados revelan que, mientras una parte de los usuarios experimenta mejoras, otro segmento, especialmente quienes ya padecen insomnio, registra un aumento de la ansiedad y la preocupación nocturna.
Perfil de los usuarios
Casi la mitad de los encuestados declaró haber usado alguna app o haberla probado. La práctica es más frecuente entre mujeres y personas menores de cincuenta años. Los jóvenes notan con mayor intensidad tanto los beneficios como los efectos adversos, lo que sugiere una sensibilidad particular a la retroalimentación digital.
Efectos positivos y negativos
El beneficio percibido más citado fue el conocimiento de los propios patrones de descanso; el 48 % de los participantes lo destacó. Un 15 % afirmó haber conseguido conciliar el sueño de forma más eficaz. Contrariamente, el 17 % manifestó que la app le provocó más inquietud, y un pequeño grupo señaló un empeoramiento real de su sueño.
Riesgo de ortosomnia
El fenómeno llamado “ortosomnia” describe la obsesión por los datos de sueño que termina deteriorando la calidad del descanso. En los sujetos con insomnio, la constante monitorización generó un círculo vicioso: mayor vigilancia → mayor estrés → peor sueño. Este hallazgo subraya la necesidad de usar la tecnología con criterio y no como sustituto de la intuición corporal.
Consejos prácticos
Los investigadores recomiendan primero verificar qué métricas registra la aplicación y cuán fiables son, ya que la precisión suele quedar por debajo de la polisomnografía clínica. Además, es crucial atender a las señales del cuerpo: acostarse solo cuando se siente sueño real, evitar pasar la noche despierto en la cama y abstenerse de usar el móvil antes de dormir. Si la alarma de la app genera tensión, lo más sensato es desactivarla o limitar su uso.
Source: https://scientias.nl/slaapapps-helpen-sommigen-maar-maken-slaapproblemen-bij-anderen-juist-erger/